Mi historia con el cáncer de páncreas comenzó de una manera muy sencilla. Una mañana, mientras me estaba cepillando los dientes, me miré al espejo y me di cuenta de que mis ojos estaban amarillos. En ese momento recordé que durante las dos semanas anteriores había tenido el estómago muy ácido, pero no le había dado demasiada importancia.
Esos fueron los únicos síntomas que tuve: los ojos amarillos y esa acidez persistente. Poco después llegó el diagnóstico, en marzo de 2019.
Hoy, seis años después, me considero un hombre muy afortunado de estar vivo. Puedo llevar una vida bastante normal. Dedico mucho tiempo a una de mis grandes aficiones, la carpintería, y también disfruto haciendo largos viajes en moto. De hecho, dentro de poco emprenderé un viaje de varias semanas hasta Turquía.
Pero no hay duda de que esta experiencia me ha cambiado profundamente. Estuve cerca de la muerte en dos ocasiones, y eso transforma la manera en que ves la vida. Mi enfermedad también tuvo un gran impacto en mi familia, que vivió todo el proceso muy de cerca.
Desde entonces mi vida se ha vuelto más espiritual. He leído mucho sobre budismo y sufismo y practico meditación y mindfulness. Todo ello me ha ayudado a encontrar otra forma de entender la vida y el tiempo que tenemos.
También siento una fuerte motivación por ayudar a otras personas. Acompaño a pacientes que están pasando por el cáncer de páncreas y a quienes buscan un poco más de sentido o espiritualidad en sus vidas. Compartir mi experiencia y escuchar a otros forma parte de mi camino ahora.
Además, colaboro como Patient Champion en ensayos clínicos europeos sobre cáncer de páncreas financiados por dos organizaciones: EURORDIS y Remedi4All. En España participo en el ensayo VESPA, que comenzará en 2026 y que considero un proyecto muy interesante.
Soy bioquímico de formación, así que también intento mantenerme al día de los avances científicos en investigación sobre cáncer de páncreas. En este sentido colaboro con investigadores como el profesor Paco Real y su equipo en el CNIO, y con el doctor Bruno Sainz en el CSIC-UAM. También trabajo en proyectos con Inspire2Live, PANCAN Erurope y ACANPAN
Uno de mis objetivos es ayudar a mejorar el acceso de los pacientes a los ensayos clínicos y contribuir a que el sistema evolucione. Creo que en el futuro todos los pacientes deberían poder recibir los nuevos tratamientos, utilizando herramientas como la inteligencia artificial y los grandes conjuntos de datos clínicos para establecer comparaciones más eficaces.
Pero, sobre todo, quiero ayudar a quienes están viviendo ahora esta enfermedad. No hay tantos ensayos clínicos como nos gustaría, y por eso intento conocer bien los que se están desarrollando en España para poder explicarlos a pacientes y familias.
Mi intención es sencilla: compartir mi historia para que otros sepan que sobrevivir es posible y que siempre hay razones para mantener la esperanza.”





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